Fuentes web
Entradas
Comentarios

Nunca se me dieron bien las despedidas …

De hecho siento que llevo media vida despidiéndome de unos y de otros sin que nada pueda hacer para que se queden.

Quizá sea yo la que se vaya algún día, aunque de momento sigo aquí, viendo pasar los trenes, los pasajeros, las estaciones, los sentimientos … y los observo, ausente, como si el mundo no formara parte de mi o como si mi vida ya no fuera una pieza más de este puzzle.

Siento que me he congelado (sin embargo, no siento el frio). Es una técnica que utilizo cuando debo decir adiós y mi alma se resiste a ello. Grita, grita y grita incesante aunque ya nadie la escucha. No entiende porque debe decir adiós aún sintiendo tanto amor. Yo no se lo puedo explicar … porque tampoco lo entiendo…

Sigo deseando no tener que despedirme más …

Sigo creyendo que algún día seré yo la que se marchará …

Aunque de momento sigo aquí, en este vagón de tren … con poco más que decir …

En una carta sólo escribo: Gracias …

Esta vez sí me atreveré a enviarla, éste sí que es el final.

No fue fácil ¿verdad? Ver cómo tu padre golpeaba a tu madre a diario, escuchar los gritos, vivir la tensión constante en el cuerpo de una niña que sólo podía llorar. Tu madre, una luchadora incansable, que vivió en una cárcel sin posibilidad de fuga alguna. Tu padre, un niño incomprendido y maltratado cuya rabia no supo gestionar y, por lo tanto, pagó su frustración a golpes, destrozando el cuento de hadas de tu mamá. Esa niña a quien nunca nadie le dijo lo maravillosa que era, ni la dulzura que tenía, a la que nadie le explicó lo que significaba amar.

Un día, seguramente sentiste el mejor de tu vida, creiste descubrir lo que el amor era. Un legionario apareció en tu camino, dispuesto a ser una réplica de lo que había sido tu padre sin tú saberlo. Tu legionario empezó a trabajar en las minas y tú escapaste de tu infierno infantil con él, a su lado, con la ilusión de poder llevar a cabo la vida que siempre soñaste. Continuar leyendo »

Miedo al abandono. Consejos prácticos.
JOAN GARRIGA

CUANDO MÁS TE PREOCUPAS POR UN TEMA MÁS LO ATRAES. En psicología hablamos de “profecías auto cumplidas”. En cierto modo podemos acabar provocando aquello que creemos que va a ocurrir. En el caso de que creas que te van a abandonar es posible que ocurra. Para salir de ello estaría bien que pudieras construir creencias alternativas de otras cosas que pueden pasar en una relación. Imagínate en una relación donde el otro se queda contigo, o que se va un rato y después vuelve. A veces es útil encontrar ejemplos que contradicen lo que tú crees sobre las relaciones. En este caso puedes hacer la estadística de las personas importantes de tu vida que te han abandonado y las que se han quedado.

APRENDE A DIFERENCIAR LAS FANTASÍAS DE LA REALIDAD. Cuando uno ha sufrido un abandono en la infancia o ha ocurrido una muerte en edad temprana de alguno de los padres es muy fácil que la persona tenga, ante cualquier ausencia, la sensación de sentirse abandonada. Para ello es importante reconocer cuando estos sentimientos corresponden a algo actual y real o no. Cuando son muy intensos y desproporcionados es muy probable que tengan que ver con recuerdos infantiles o con situaciones del pasado. Es importante contrastarlos con la realidad. Continuar leyendo »

“La princesa dijo gritando que estaba enfadada con sus padres y con todos los que le habían dicho que no la aceptaban como ella era aunque también estaba enojada consigo misma por haberles creído. A su vez, se sentía culpable por estar enfadada y, al mismo tiempo, enojada consigo misma por este sentimiento de culpabilidad.

- Princesa, le contestó el hada, en verdad la gente cree obrar de la mejor manera posible con los recursos que tiene en ese momento y con el dolor que siente. Y sentir compasión por ellos es bueno pues nos abre las puertas para sentir lo mismo por nosotros. Aunque debes saber que lo que te sucedió no estuvo bien y que ninguna razón o argumento podrán nunca justificar todo lo que te subestimaron, obligándote a dudar de tus propios pensamientos y creencias negando, a la vez, lo que sentías. No hiciste nada para ser merecedora de tal honor.

La princesa le confesó al hada que estaba furiosa con el príncipe por haber destruido su cuento de hadas y, por supuesto, estaba también furiosa consigo misma por haberle permitido que le hiciera tanto daño. Mientras la princesa siguió sintiendo y diciendo todo lo que creyó necesario, su furia fue creciendo hasta que llegó al límite máximo y fue, poco a poco, desapareciendo, liberando a la princesa de la pesada carga que había estado llevando durante años. Continuar leyendo »

“Cada uno de nosotros hemos olvidado al niño que llevamos dentro. Nos apartamos o nos apartan de él contínuamente. Es genial realizar el proceso contrario ¿te animas?

Aquel que tropieza con molinos de viento no es un loco, simplemente está luchando por su amada. De la misma manera que yo sigo sin pegar ojo la noche del 5 de enero o tu anhelas los días de lluvia cuando necesitas cambios.

No podemos vivir al margen de nuestros sueños, porque convertiríamos la “realidad” en algo aburrido, gris y sin magia. Como bien dijiste, la magia nos lleva a la felicidad y yo de eso te deseo toda la del mundo”. – Aragon -

Hace unos días me reencontré contigo. Encontré tus cartas, tu libro y tus escritos en el fondo de mi armario. Me parece una broma del destino que nuestras almas se vayan reencontrando esporádicamente. Hoy he releido tus cartas, donde me hablabas de amor, alcohol y bares … Recuerdo nuestras citas adolescentes, nuestra canción (dos heavies unidos por “boig per tu” …  irónico ¿verdad?), nuestros conciertos, nuestros abrazos, nuestros viajes, nuestros sueños y nuestro adiós. Continuar leyendo »

Desde pequeñit@s crecemos pensando que el niño que en el patio nos estira de las coletas lo hace porque nos quiere. Esto se traslada al mundo adulto en forma de creencia limitante haciéndonos creer que el amor es sufrimiento y creemos que cuanto más sufrimos, más nos quieren. De ahí el dicho “Quien bien te quiere, te hará llorar”.

Desde aquí quiero decir que el amor no duele, que el amor no es sufrimiento y que:

“Quien te ame realmente, te hará sentir, reir, vivir”

Un abrazo

La decisión de aceptar todo aquello que nuestros padres nos han dado desde pequeñitos es sólo nuestra.

Podemos tomarlo todo exactamente tal y como fue, sin añadir ni quitar nada, incluyendo lo dulce y lo cruel, lo alegre y lo triste, lo ligero y lo pesado. Todo. ¿Porque? Por la simple razón de que ésa es nuestra herencia y el conjunto de experiencias vividas que nos constituyen.

Si nos resulta difícil tomarlo todo es porque no sabemos qué hacer con el dolor, no sabemos cómo manejarnos con nuestros sentimientos heridos ni con nuestras turbulencias emocionales. Así cerramos los ojos y el corazón y nos inventamos un mundo soportable que nos permita seguir adelante. Acentuando la postura acusatoria hacia nuestros padres, perpetuamos nuestra posición de víctimas y de irresponsabilidad, mientras nuestros padres siguen sufriendo, innecesariamente, un amargo acopio de culpas.

Para poder decir “sí” sin condiciones, podemos abrazar al niño que fuimos y le podemos recordar su inocencia, decirle, por ejemplo: “Sé que sufriste mucho con tus padres en ciertos momentos y con estas raíces tú vas a crecer y con estas cicatrices tú vas a ser grande también. De manera que ahora te tomo en brazos y seguimos nuestro camino. Al final todo ha salido bien. Respecto a lo que fue doloroso con los padres, ellos, como mayores, pueden llevar su culpa y su responsabilidad y tú, como niño, puedes seguir queriéndolos tal y como son, y conservas tu inocencia“.

Este libro ha sido para mi toda una lección de vida, espero que os guste y lo disfruteis :)

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.